viernes, 19 de junio de 2015

Por si acaso…


Por si acaso..


lunes, 25 de mayo de 2015

Por ahora…

Ahora escuchó mi música, no la de otros. No la que genera algún instrumento, el afán, el miedo, el apego, la dependencia… Sí la que pone a danzar a mi alma al ritmo de mis sentimientos. De nuevo vuelvo a mi espacio de inspiración favorito, aunque el universo de estos tiene en número infinito. Mi terraza. Una suave llovizna junto a una tierna brisa fresca acompañan mi ahora, al igual que el deseo de bendecir todo lo que a mi vida llega sin poner a ello alguna etiqueta. Nada es bueno, nada es malo… solo es, como yo, como tú. 
Hoy quiero amar sin apego, quiero ser feliz por lo que siento, no por lo que sé o por lo que tengo. Hoy le permito a todo ser lo que es. Dejando ir en paz para que en paz lo que me hace feliz pueda volver, y aquello que me es adverso sin resentimiento en el pasado por siempre esté. 
Sin importar la edad, oficio, sexo… Ama, ámate. Perdónate, perdona, escucha tu música, vive el ahora con todos sus formas, sin juzgar, sin rencor, sin remordimiento, sin expectativa, sin ese fatal "porqué a mí",  y si piensas que esto no funciona y decides poner atención y darle poder al veneno espiritual que intoxica tu alma, igual, como yo, también tú tendrás la razón. Aunque te digo, que hoy prefiero ser gentil, escuchar, avanzar sin pisar,  dejar ir, a esforzarme por demostrar la arrogancia y el miedo de mi ego. 
 Feliz semana.
Con afecto
Javier Suarez. 

lunes, 27 de abril de 2015

Ayer tuve un "ahora" maravilloso…


Ayer tuve un "ahora" maravilloso que lo fue todo y que hoy es parte de la bendita nada, pues cada instante en el ""ya" nos contagia de la magia dinámica de una Divina creación. Ayer construí en un bosque la calma que hoy el alma me regala, entre los afanes de un mundo que susurra su fe, gritando temor. 

El pasado es la semilla, el presente el fruto del futuro. Vivir pegado a la semilla sin darnos cuenta del árbol en el que se ha convertido, es habitar en un bosque de espantos, remordimientos, frustraciones, lamentos, quejas, apegos, mundano egoismo. Saciarnos del fruto del árbol sin que esté listo para ingerirlo, es residir en una arboleda de falsos positivos, el espacio eterno de lo que siempre estará por venir. En el futuro cercano que permanece lejos. 
Es en el presente con sus sonidos, con sus formas, colores y olores, la base de nuestras emociones para saber si nuestro espíritu es feliz, o si desea serlo. 
El "ahora" es la planta que nos permite bajo su sombra o sobre su tronco elegir. Escoger entre lo que fue, lo que será, y lo que es, de acuerdo a los sentimientos, al alma, más no al ego. 
Semilla, árbol y fruto, bondades de cada tiempo, se muestran en el mismo momento… en el "ya", en el afán y la calma que trae cada día, inspirado en lo que anhela el corazón de aquel que confía, en la promesa celestial "pide y se os dará. Pero pedid con fe". 


Con afecto:
Javier Suárez

(Foto tomada con celular) Meditación inspirada en la reserva ecológica Santafé de los Guaduales en Ibagué, Tolima, Colombia. 

jueves, 16 de abril de 2015

No volveré a prestar mi fe...

Moveré mis propias montañas y no la de otros. No esperaré más a que un sistema, un líder, un jefe, un amor, un enemigo o amigo, el clima, una noticia, la suerte… Muevan mi roca para poder entonces caminar en la vida, sobre el sendero digno que por heredad divina me toca. 

No volveré a prestar mi fe...
Ni por soberbia ni por cobardía buscaré cambiar ajenas vidas, bajo la excusa oxidada de que así mi hogar, mi ciudad, mi país y el mundo, serán mejor. 
Moveré mi propia piedra. Cambiando mis palabras, mis ideas, mis deseos y acciones de emociones negativas a positivas sensaciones. Entonces sí podré vivir en un hogar, en un barrio, en una ciudad, en un país, en un mundo mejor. 

No volveré a prestar mi fe…
Hallaré entre el caos de las cosas la paz que Dios revela. Siempre habrá algo que nos recuerde que el amor transforma, que el amor libera. No repetiré con mi boca la palabra que me atormenta. Pondré en mí mente el pensamiento que me brinda fuerza, no el que me debilite ni me enfurezca. No oiré la voz de quien mi calma aleja, ni de aquel que con odio habla, que con hipocresía se expresa. 
Haré, diré, pediré, desearé, sentiré unicamente aquello que me haga sentir bien. Sin que tan bendito placer de algo o de alguien dependa , más que de mí mismo. 

NO me enfocaré en lo que atormenta a mi alma, sino en todo lo que la fortalezca. En lo que me agrada de los demás NO en lo que de ellos me molesta. Bendeciré todo en mi entorno, el universo que me rodea, sin ponerla a nada- de bueno o malo- alguna etiqueta. Dejando ir en paz aquello que bienestar no me deja y conservando sin apego lo que me alegra. Pues basta ya de creer que en el mundo lo que me hace feliz escasea. 
Moveré mi propia piedra que por la negatividad mucho pesa, pero con la fuerza del amor montañas enormes suavemente se atraviesan. 

No volveré a prestar mi fe, ni en marchas hipócritas por la paz ni en desfiles altaneros de guerra. Aún entre hechos inevitables como la "muerte", mi ahora en esperanza, día a día será mi mejor apoyo, mi gran propuesta. 

Por Javier Suárez

lunes, 13 de abril de 2015

Divertido

Sino es divertido, no lo digas, no lo hagas, no lo pienses, no lo desees, no cruces el puente. 
Pero si por el contrario aquello al corazón divierte, dilo, hazlo, piénsalo, deséalo, cruza la línea. (Js)

Discusión


Discutir no es malo. Tampoco es bueno. Solo es un acto humano cuyas causas y efectos, se tornan positivas o negativas, de acuerdo a las emociones o sentimientos que genere en cada quien. El tormento podría estar en permanecer atascados en las emociones tristes, de dolor, de desilusión, de culpa, de queja, de remordimiento, de juicio, de crítica que hallan germinado o puedan florecer. El fin de una discusión muy emotiva no debe ser una cadena de sentimientos que debiliten el alma, con eslabones de dolor más fuertes que aquellos que probablemente la han creado, sino un caudal de liberación que deje ir en paz todo aquello que nos atormenta.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Un café delicioso con antojo a exquisito chocolate


En algún lugar cercano a mi hogar alguien chocolate hacía. El aroma me lo decía. La cocina entonces me gritaba, no te quedes con las ganas, ven y tú mismo prepara esa delicia.

Pisé con seguridad aquel espacio que en gran parte solo uso para hervir agua. Busqué en cada estante. Chocolate no tenía. El delicioso olor aumentaba y en la calle llovía. Encontré entre algunas cosas un frasco con café. Le destapé y su aroma también deleite ofrecía.

Pude hallar en una deliciosa carencia una rica existencia. El hecho de no tener chocolate no arruinó mi instante. Viví mi 'ahora' fascinado en un sabor y aroma, que aunque diferente al que inicialmente me conmovía, también a mi gusto le ofrecía una experiencia deliciosa.

Aveces no obtenemos lo que buscamos, pero cuando con amor con el corazón exploramos lo que en la mente hemos deseado, el final no es diferente a la armonía. Algunos acariciando la soledad disfrutan de la más dulce compañía. Otros entre la modestia de sus vidas hallan emociones que en oro convierten sus alegrías.

No se trata entonces de convertir tercamente en amor un romance, ni en compromiso una caricia, por tal temor con afán egoísta no se disfruta del beso, ni en el sexo ni en la mejilla. Para qué transformar en competencia un sueño o en pesadilla una fantasía, colocándole a un particular anhelo el nombre de quien por derecho divino también puede elegir lo que su alma ansía…

Dejar que la mente exponga lo que ha decidido el espíritu y que las emociones al respecto indiquen la vía, sin fatal hipocresía, permite a todo ser disfrutar en el camino del mejor aroma que dá la vida… La felicidad.
Por Javier A Suarez M

martes, 10 de marzo de 2015

"Lo que pasa en el ayer, en el ayer se queda…. como en Las Vegas"



Bendito el placer que ofrece el desapego al miedo. El desinterés por el qué han dicho, en el qué dicen o de mí... Qué dirán. 

Bendita paz que viene cuando se va el ego. Cuando no asumo como personal la alegría o la tristeza de los demás. Cuando sé que no soy perfecto y el perdón en mi corazón es más que el remordimiento; la gratitud mayor que la ansiedad. 

Exquisito el presente que al pasado no se encadena ni al futuro se vende. Hoy decido callar o decir lo que siento aunque quizá mañana me arrepienta. Cada día es nuevo, trae su propia experiencia. 

Claras son las meditaciones sinceras que nacen de oscuras e hipócritas apariencias. No culpo a nadie de aquello que me causó antes pena, pues lo que pasa en el ayer en el ayer se queda. Tampoco buscaré a merced de mi calma aquel perdón externo que a perdonar se niega. Cada quien decide cómo cargar la pesada o liviana carga de sus emociones internas. 

He ido a dónde yo mismo me he guiado. Estoy ahora dónde yo mismo me he conducido. No me importan hoy las críticas ni los aplausos. Bendigo todo y a todos por lo vivido. Es probable que a muchos mi paz defraude, incluyendo a algunos de los míos. Y si bien no es mi interés complacerles, menos es ser su enemigo. No hago lo que puedo. Hago lo que quiero, sin el afán de cagarme en el mundo o de pensar que solo me toca estiércol. 

Ahora amo tanto la vida que estoy listo para ir sin miedo al mundo vivo de los muertos. 

Con afecto
Javier

viernes, 6 de marzo de 2015

Si por religión, empleo, cuerpo o poder te crees diferente…



Por si acaso… Si por religión, empleo, cuerpo o poder te crees diferente. 
Aún así, somos más que eso. 

Nos podemos pasar horas frente al espejo, en Instagram, Twitter o Facebook tratando de maquillar o adornar falsamente nuestra existencia. Pero ni un minuto en el tiempo dedicamos a observar nuestra mierda. Quizá por que ahí termina la arrogancia del egocéntrico, la vanidad del que aparenta, el orgullo del que gobierna, la soberbia de quienes se creen seres de otro planeta o simplemente más especiales que los demás. 

Jajajjaja… Me imagino la cara que muchos han puesto ante la foto de este cuento. Un gran número contemplaría mas de una vez el video o la imagen de un asesinato, de un ataque terrorista, de una agresión física, pero no la de un común excremento. Hipócritamente es más repugnante la mierda que la soberbia, que la violencia, que la apariencia, la corrupción, el egoísmo, la envidia, el miedo.

Presidente de los Estados Unidos o de Panamá; ama de casa de España o reina de Inglaterra; obrero, maestro, ejecutivo estrella. Todos vamos al sanitario por la misma m…. 
Cristiano, de la cienciología o devoto de Alá. Ateo, católico, metafísico, budista o musulman. Rico, pobre, seres feos o hermosos, bajitos, gordos, altos o esqueléticos, nadie defeca diferente al resto. 
Capitalista o comunista, periodista, abogado, mesero; reina de belleza o patito feo, bondadoso o avariento. Joven, niño, anciano, alentado o enfermo; Monja o puta, homosexual o transgénero. Soldado raso o de rango general. Espiritualista, egoísta, noble, falso o sincero… La mayoría sentimos pudor de nuestro maloliente excremento, más no del apestoso súper ego.

Jajajaja. Aplaudo la desilusión de aquellos y aquellas que se sienten más o menos que lo demás y que cuando al inodoro van, la naturaleza les recuerda que… Todos somos iguales. 
No indica que no existan las jerarquías. Pero estás deben ser marcadas por el grado de amor en el corazón y no por el nivel de la altanería en el ego. 

Si crees que tu alegría o tristeza, éxito o fracaso depende de alguien… Imagina a ese otro defecando. Esta realidad nos indica que el objetivo no está en ser humanamente diferentes entre sí, sino terrenalmente iguales a la energía Divina que nos ha creado. Solo aquellos que saben que su ser es mucho más que su religión, empleo, auto, cuerpo, profesión, oficio, ropa, casa; que reconocen tener alma además de cuerpo, fe más que miedo, sentimientos más que necesidades, amor más que odio… pueden respirar tranquilos y profundamente aún entre el hedor de su propia m…. 
Me dieron ganas de ir al baño. Nos vemos luego. 

Por Javier Suarez

miércoles, 25 de febrero de 2015

"La hipócrita calma de un ser intranquilo"


De la misma forma que la ropa y el cuerpo, la mente y el corazón necesitan ser lavados. 
Como enorme mancha en nuestra mejor prenda se convierten en nuestras vidas algunas experiencias: el miedo al futuro, el remordimiento por el pasado, la desconexión con el presente; el afán de querer mostrar nuestra soberbia, la letal apariencia, el arrogante orgullo, la hipócrita calma de un ser intranquilo, el falso abrazo de quien rencor siente. La constante lloradera de quien motivos para reír tiene. La frecuente carcajada de quien por dentro gran dolor padece y a gritos en silencio ayuda clama. La necesidad de imponer la propia razón, la insaciable sensación de que aun tenerlo todo, no es suficiente; El rechazo al tiempo frente al espejo, insistir en aquello que paz no ofrece, la rutina en el romance y en el trabajo, la adulación exagerada como muestra de amistad, la intensa vida social para eludir la responsabilidad que trae la soledad, la fría soledad para evitar la cálida comunicación con lo demás; Buscar llenar vacíos en sí mismos con cualidades ajenas o aumentar abismos propios con los errores de los demás; Idealizar a alguien para luego destrozarlo por no ser lo que uno quiso que fuera. Gritar que se tiene fe al mismo tiempo que se tiembla al pensar en la muerte.

Oh Dios, terco he sido al dejar manchar mi alma de tóxicos hábitos. Manchas son, no por lo que los demás afirman sino por los sentimientos que en mi corazón generan. He mantenido pensamientos, conductas y el ego que de la paz me alejan. He aplaudido procederes venenosas ajenos solo por con conveniencias propias e ingenuas. He criticado más por envidia que por enseñanza. He adulado mucho más de lo que he admirado. He deseado tanto como la pasión lo indica y mucho menos de lo que el amor reclama. 

Pero no estoy hecho de tela sino de espíritu. Y si me esfuerzo por quitar la mancha en mi jean, y el sudor en mi piel, lo seguiré haciendo también por lavar toda infelicidad de mi mente y de mi ser. Remojando mi humilde y divino existir, en el perdón, en la gratitud y la esperanza que ofrece día a día la grandeza del universo. 

Por Javier Javier A Suarez M​

Por si acaso..
Cuando alguien hoy te salude mira con sinceridad sus ojos. Descubre en tu mirada y en la de esa persona, en qué nivel de tal situación se halla la verdad o la hipocresía. Deja ir al en paz al farsante, incluso si el falso eres tú. No retengas su mano o abrazo. No insistas en tu adulación o fingida sonrisa. No le robes a la vida segundos, minutos u horas para actuar como impostor o cómplice de uno. La libertad es más agradable de lo que creemos. Es un quita manchas genial.

domingo, 22 de febrero de 2015

Sin huella

Caminaste con tus labios sobre mi cuerpo. Recorrí el tuyo con mi lengua. Con mis botas anduve por la suave arena. En ningún caso ha quedado huella. Todo fue borrado y jamás de nuevo será. No indica ello que nos hemos olvidado, solo que hoy…Alguien nos pisa más fuerte. (Js)

En el alma hay lo que en ella no se busca


Perdóname Padre por seguir buscándote fuera de mí. Aunque todo lo externo es ejemplo de tu obra, en el alma de cada quien se halla lo que en ella casi nadie busca, el amor. 

Discúlpame Amado Ser por ser tan irresponsable con la Creación de la que formo parte. Por dejar que mi Ego de ti me aparte aunque piense, por el contrario, que me une a ti. 

Quisiera ser como Judas que te traicionó cumpliendo tu orden, siendo así el apóstol más obediente y NO como aquellos que te dan la espalda adulándote de frente. 
Bendito es hoy aquel delincuente que en pocos minutos a un lado de tu cruz tu perdón logró. Pobres aquellos que llevan años de rodillas, juzgando al que los contradiga, fariseos de vocación- ¡Ah! y por tradición. 

Hoy en las redes sociales miles publicaremos lo mucho que te queremos, al tiempo que sabemos que odio y envidia hacia otros tenemos. Gracias Dios por los manjares, por el auto nuevo, por la pareja que llega, por el amor eterno… Y así se pasará el día, entre vanidades, citas espirituales, selfies, fiestas y comidas, sin que muchos compartamos durante la travesía, con quienes lo necesitan, ni siquiera lo que nos sobra. 

Es probable como ayer que hoy llene de alabanzas hacia ti mi boca, mientras mi corazón vacío está de fe. Quizá también obre queriéndote manipular y aguante hambre por alimentar a otros y frío por abrigar a los demás. Como si maltratando mi existir al Cielo pudiera más rápido ir. 

"Dios sabe lo que hace" será de nuevo la mágica frase con las que muchos eludamos nuestro deber. Como hace miles de años, actualmente sigue siendo más fácil asignarle a El, aquel asunto que cada quien puede resolver, en favor de sí mismo o para ajeno bien.

Libra Señor a todos de mis favores hipócritas. Líbrame de bendiciones falsas. Que me dejen ir en paz aquellos con quienes no quiero quedarme. Que yo deje ir en paz a quienes no anhelan acompañarme. 

Por Javier Suarez

miércoles, 29 de octubre de 2014

Endiozar, idealizar a alguien… Un nudo grande que se rompe fáci



Criticar hasta humillar o idealizar hasta elevar, es una práctica que termina rompiendo lazos. Una conducta que trata a como de lugar, mantener amarrada a nosotros la libertad de otros. No se logra llenar vacíos propios con cualidades ajenas. Atarse a alguien alabando sin parar sus virtudes o matoneándolas no es un complemento de vida, pero sí un espejismo. Una cuerda frágil que aparenta firmeza. Y que al reventarse, termina enviando al piso y de culo a quien el nudo hace.

Buscar en los demás, en forma idealizada, todo lo que NO encontramos en nosotros mismos, es un afán del ego tóxico. Juzgar al otro por el hecho de no haber sido como uno quiso que fuera, demuestra lo que de sí mismo también se piensa. Dejarse deslumbrar por egos ajenos es tan negativo como el hechizo que provoca el propio orgullo. Cuando una personalidad externa nos impacta sin expectativas, es por que es el alma y no la soberbia nuestra quien le admira. De tal modo que si al final las cosas no son como se querían, quedan experiencias más no heridas.

Dejar ir en paz lo que bienestar NO nos provoca es una sana alternativa. Culpar a ello por no haber sido una copia fiel de nuestras necesidades, solo genera desilusiones, desolaciones y más ansiedades. Sin apegos, aceptarnos primero como somos y de la misma forma recibir a los demás, forma un nudo de paz imposible de soltar.

(Javier Suárez)

Por la vida de una muerte digna

Escribo esta nota sentado al lado derecho de una cama amplia. La misma cama en la que hace 4 meses falleció mi madre luego de una desgarradora agonía. El mismo lado que yo ocupaba cuando ella moría entre mis brazos y los de mi hija. Y es que también en 4 meses, un cáncer agresivo en el hígado fue apagando progresivamente la llama de su vida. 

Para el primero de noviembre de 2014, con 29 años, Brittany Maynard ha planeado su muerte: quiere estar en su cama de matrimonio, con su marido y familiares más cercanos al lado y con música sonando de fondo cuando ingiera el narcótico que le quite la vida. "Espero morir en paz", cuenta en un video colgado en la red.

La joven norteamericana sufre un tumor cerebral agresivo. A comienzos de año, los médicos le dieron seis meses de vida. Su abierta decisión y defensa de la eutanasia lleva días desatando titulares y la mujer ya se ha convertido en el nuevo rostro del movimiento pro- eutanasia en los Estados Unidos.

Mi madre tomó decisiones parecidas. Cansada de entradas y salidas tortuosas al hospital me hizo prometerle que de su casa no la sacaría más. Quería morir en su cama. Y fue una decisión tomada por presentimiento y dignidad más que por un diagnóstico médico. En países como Colombia el sistema de salud no habla claro, no procede claro. Y termina entregando al paciente a un proceso humillante e inhumano que actúa lento a la espera de que la enfermedad sí proceda rápido. 

Rápidamente su salud se fue deteriorando. Aceleradamente su rostro iba envejeciendo. Hizo todo lo posible por ayudarse pero sus fuerzas también velozmente sucumbieron. Sufría al pensar que causaba sufrimiento. Los dolores se hacían fuertes, las noches eran de escalofriantes desvelos. Puta impotencia que se siente al saber que no hay remedio. Que alguien muere sin que se le pueda evitar el monstruoso padecimiento.

Llévenla a casa y que esté tranquila. En su última hospitalización los médicos así dijeron. Aunque supieran con certeza lo que mamá padecía, actuaban con prudente indiferencia a lo que sucedía. Quienes administran la salud en el país (EPS) no atendieron el caso. Ni como moribunda en casa mamá recibió por parte del estado dignos cuidados. Si en naciones donde la salud es humana, la eutanasia es una opción, más debería serlo en regiones que carecen de esta legal virtud. 

"Los pensamientos que uno tiene cuando descubres que te queda tan poco tiempo es que necesitas decirle a todo el mundo que los quieres", cuenta la joven que tendrá un suicidio asistido, en un video que ya ha tenido más de 5,5 millones de visitas en YouTube. 
Por su parte mi madre se empezó a despedir sin que clínicamente tuviéramos al menos una aproximación de su muerte. Aunque las pistas eran claras ante el avance notable de la enfermedad. Mamá no viviría mucho tiempo más. 

Maynard planea tomarse el 1 de noviembre una dosis letal prescrita por un médico, rodeada de su esposo, madre y algunos amigos para poder morir sin sufrimiento en su cama. 
Mi madre dejó por su propia voluntad de recibir alimentos y medicina casi una semana antes de su muerte. Un médico particular que solicité a domicilio, sugirió darle por vía intravenosa alimento y medicación, eso fue enfurecer a ese monstruo que a mamá vencía. Los dolores se tornaron mucho más crueles y por ende también la agonía. 
Mamá cuando podía hablar pidió que la dejásemos morir en paz. Sin torturas clínicas. Tuvo varias crisis en la que pensamos que en dicho instante fallecía. Pero poco a poco fue dejando de hablar, de moverse, aunque con suaves susurros daba a entender que entendía. 

Si mi madre hubiese contando con la opción de una muerte digna (Eutanasia) se le habría acompañado en ese proceso con todos los sentidos puestos en una agradable partida, sin las expectativas sanas pero asesinas de una mejoría que nunca llegaría. Pero tanto la religión como el sistema nos obligan a sufrir sin pena, a morir sin dignidad. 

Por medio de esta nota, me solidarizo, apoyo y acompañó en su recta final y a la vez punto de partida, a la joven Brittany que tendrá una muerte asistida. Admiró el temple de su alma y la forma como ha aprovechado sus últimos días con amor y felicidad. Como también admiro a quienes la aman y de la misma forma junto a ella avanzan al final. 

"En nuestro tiempo en la Tierra todo lo que cuenta son las personas que amamos y las personas que nos aman. Aprécialas. No pierdas ni un momento", es el mensaje que desea dejar Brittany. El mismo que plasmé en Facebook durante el proceso con mi madre y que he registrado en mi libro digital "El Abrazo de la Sombra" publicado en http://www.amazon.com/dp/B00O82FC0Y

"Estoy muriendo, pero estoy eligiendo sufrir menos", dijo "pasar por menos dolor emocional y físico, y evitárselo a mi familia, también", agrega la joven en el video. Maynard muestra que ya tiene preparados los medicamentos mortales en una pequeña bolsa. "Apenas puedo explicar con palabras lo aliviada que estoy de no tener que sufrir la muerte que me causaría este tumor", afirma al tiempo que desea un mundo en el que todos puedan morir con dignidad. "Mi viaje es más fácil, porque yo tengo esta opción" afirma la joven.

Ojalá en Colombia tengamos también esa posibilidad, en reemplazo de la tortura que brinda un sistema de salud tóxico ante el padecer de una enfermedad terminal. Mi plegaria por la vida de una muerte digna en cualquier lugar. 
(Javier Suárez)

miércoles, 8 de octubre de 2014

Debo Cruzar… ¿ Y tú? Escucha a tiempo tus corazonadas. Tu alma no tendrá que decir ya es tarde


Prólogo del libro
La corazonada es un paso ideal para cruzar por el mágico puente del cambio y dejar atrás la hipócrita orilla de la rutina. En este punto de mi vida, justo cuando pensaba que ya era muy tarde para tantas cosas, he dado los pasos menos pensados por los demás y más anhelados por mi espíritu. Hoy soy más feliz que ayer. Y no importan las situaciones tristes por la que un alma encarnada atraviesa, porque cuando sin soberbia a Dios se le pregunta ¿Cómo puedo serte útil por medio de este dolor, de tal situación, de tal habilidad, acierto o equivocación? ¡Ufff! La respuesta del Creador llega milagrosamente de diversas maneras. 

Siempre habrán excusas para NO abandonar la conducta, el lugar, la relación, el trabajo, la ciudad, el pensamiento… Lo que sea que esté atascando nuestra felicidad en un pantano de miedo, conformismo, inseguridad, rutina. Muy jóvenes para…; muy viejos para…; muy bajitos, muy altos, algo feos; muy bellos; demasiado pobres; muy ricos; notablemente pecadores, públicamente muy santos… En fin, la lista de pretextos para no dar ese paso nuevo hacia lo nuevo, incluso hacia al vacío, nos hace habitar en una superficie que impide diferenciar un día de otro, un nuevo año del anterior; el nuevo romance del ex; un nuevo amanecer del que se tuvo ayer. 

De todas formas lo que menos se necesita ahora son aquellos incómodos sentimientos de culpa y aquel “me arrepiento” que sin fin nos hemos acostumbrado a decir. Arrepentirse sin cambiar o juzgarse sin perdonarse es demasiado tóxico para el espíritu. Como también se convierte en mortal veneno para el alma y el cuerpo, vivir sin un propósito. Creo que aquí viene la base de mucha frustración. No tener un propósito es básicamente nacer, crecer, reproducirse y morir. Sin experimentar virtudes celestiales como el amor, la paz, la humildad, la armonía; esa cosquillita interna que te hace decir con alegría… ¡Oh! Dios, gracias por este nuevo día. Por este anochecer, por este amanecer, por estos alimentos, por mi soledad, por mi compañía, por mi don, por mi cuerpo… etc. La lista también podría ser dulcemente infinita. 

Tener un propósito de vida. Saber con certeza porqué estamos aquí, nos ayuda sin duda a cruzar puentes hacia nuevas y positivas orillas. ¿Cuál es mí propósito? La respuesta podría llegar de acuerdo a la sinceridad del sentimiento con el que la hagas. Es más, puede estar frente a tu nariz por muchos años o reciente, sin que lo hallas notado, pues es probable que lleves mucho tiempo interesado en todo, menos en ser útil a Dios, a la humanidad. La respuesta puede ser tu habilidad personal, física o intelectual. Un deporte, un arte, un oficio, un don, Etc. Palabras más, palabras menos, el payaso debe hacer reír; el pintor debe pintar; el cantante no dejar de serlo; el escultor debe darle forma al mármol, al barro, al acero; el carpintero debe hacer muebles ; el poeta, escribir… Y cada quien en lo suyo gozar, disfrutar aquello que hace, experimentar paz ante eso y sobre todo sentir que le es muy útil a Dios y a su creación. Lo demás vendrá por añadidura. 

Comparto a continuación varias reflexiones e imágenes, algunas más cortas que otras, pero todas de alguna manera a lo largo de mi vida me han ayudado a cruzar el puente. Espero que a ti también. 
Jamás despreciemos una frase, una idea, una sugerencia, una imagen, por simple, por absurda que parezca. Tanto se originen en otras personas como en nosotros mismos. Estamos destinados a ser maestros y a la vez discípulos. Al ego se le miente pero al espíritu jamás. Paz en tu interior tendrás y esa será la señal para saber si debes cruzar el puente.

Por Javier Suárez
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El Salvaje Encanto de la Pasión.


Prólogo del libro
Esta pequeña colección de “susurros eróticos” (Parte 1) tratará de desnudar con sutileza intensa el cuerpo del sexo, despojándolo de las incómodas prendas del pudor y la hipocresía. 

Quizá te ruboricen las mejillas. Te hagan hervir la piel. Inundar lentamente de pasión la caverna del deseo; Erguir la fuerza del placer hasta llegar a enloquecer. 

No obstante si quien los vaya a leer cree que es mas santo el gemido de un combatiente agonizando en la batalla que el de una persona con orgasmos en la cocina, la escalera, el auto, el suelo o la cama… Le ruego se declare impotente, sin fuerza para aceptar -sin juzgar- El Salvaje Encanto de la Pasión. 

Es probable que al final de esta lectura tú tengas las piernas cerradas , pero mantén por favor la mente y el alma abiertas. 
No juzgues la pasión, el erotismo propio o ajeno. Tampoco hagas daño con tan celestiales elementos. 
Procura bendecir tu existir a partir de tu desnudez, pues no hay prenda que logre ocultar lo que la piel te muestra. 
Bendice tu sexualidad como tu espiritualidad. Ambas se necesitan. 

Nos vemos en Susurros Eróticos II

(Por Javier Suárez)

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El Abrazo de la Sombra. La historia de un luto que podría ser el tuyo


Prólogo del libro
“La vida es corta” lo decimos y lo escuchamos muchas veces. Pero nos brinda el tiempo suficiente para experimentar el amor puro. Cuando el día a día se goza bajo esta mágica sensación, la vida deja de ser corta o larga, mala o buena, fea o bonita, dura o suave, justa o injusta. Es constantemente un motivo para que estando espiritualmente vivos podamos abrazar sin miedo a la muerte. De tal manera que cuando con ella avancemos por un nuevo camino, no llevemos consigo el peso del remordimiento y podamos libremente renacer en la eternidad de Dios. 

El luto es un traje invisible hecho a la medida de cada persona que lo ha de lucir. Cada quien lo acepta y lo experimenta de forma diferente. Es un reflejo del sentimiento que se tuvo con quien fallece. Es un canal de esperanza y alabanza por el descanso espiritual de quien de alguna manera en vida nos importó. 

Yo me he puesto este traje ya varias veces. Hoy cubre mi alma nuevamente. Como único hijo estoy viviendo la muerte de quien la existencia desde su vientre me regaló. Mi madre descansa en paz. Yo vivo en guerra y en armonía con tristezas y alegrías que vienen y van. 

Tuve de mi madre recompensas y castigos. Caricias y azotes. Besos y pellizcos. Complicidad y juicio. Madre soltera, jamás cobarde siempre guerrera. Ignorante y sabia. 

En el trayecto de esta ruta literaria te presentaré el camino que recorrí y que aún ando, antes, durante y después de la muerte de mi madre. Cada foto, cada letra tiene el propósito de ser útil a Dios y a la humanidad, pues aún del profundo dolor pueden surgir a tiempo milagrosas alegrías. 

Mamá y yo somos colombianos. No obstante por varios años formamos parte de aquel grupo de emigrantes que como inmigrantes buscan explorar la grandeza de la creación entre los límites de otra nación. Vivimos en Estados Unidos por más de una década. Mamá retorna a su raíz y regresa a Ibagué, la ciudad maternal que nos vio crecer. 

Desde la distancia habíamos padecido la tristeza de la partida de mi abuela. Tal nostalgia la inspiró a volver. A reencontrarse con gran parte de la familia. Bendiciendo siempre al país que como extranjera muy bien la acogió, daba gracias a Dios por haber podido a Colombia volver. 

Mi hija y yo podríamos visitarla en fechas especiales y compartir las bondades de ese retorno. Y así fue. Disfrutamos esa porción pequeña del destino que con alegría nos permitía vivir, mientras silenciosamente moría mamá. Un agresivo cáncer hepático comenzaba a manifestarse, sin saber con certeza que en pocos meses recibiríamos “el abrazo de la sombra”. 

Por Javier Suárez

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