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jueves, 6 de septiembre de 2012

Cuando el alma está tranquila, ella lo refleja.


No importa si se es un ser feo o atractivo, el estado de ánimo del espíritu no se oculta, aunque se le disfrace de muchas cosas, se le maquille, se le vista con finas ropas o se le cubra con una fingida calma. El que está triste, pesimista, amargado, soberbio, envidioso, frustrado, negativo, enfurecido, temeroso...etc. Se le nota. Al igual sucede con quienes gozan de paz interna, hagan lo que hagan, digan lo que digan, luz en sus acciones proyectan. 

Hoy me desperté y levanté con más alegría, con más serenidad. Pude dormir como un recién nacido. Y no me refiero a que dormí en pañales, cagado, orinado, baboso o berreando sin parar, sino a que dormí tranquilo, como un bebé feliz. 

En los últimos días el odio me estaba invitando a odiar lo que amo. A retener con enojo los sentimientos que de mí quieren alejarse. A ignorar la cosecha de fruta buena, por culpa de una manzana que se dañó. Pero alguien que no conozco por correo electrónico me escribió y me habló de algo que yo alguna vez hablé... De la gratitud. 

Por ello no me cansaré de dar testimonio de su efecto en quien la predica pero más en el que la practica. Ese mensaje me motivo a irme a la cama, no sin antes a Dios y a su Creación darle las gracias por todo lo que de otros me generó alegría y que la soberbia me hacía ignorar. Dar gracias por hechos positivos que me sucedían y que yo olvidaba, por culpa de diversas situaciones que destruían mi vida al enfocarme sólo en el dolor que provocaban. 

Ahora mis ojeras no me estorban para mirar con respeto y esperanza. Ayer parecían patadas de caballo en mis ojos. Hoy también lo parecen, pero aún así, mi alma puede ofrecerle al mundo una mirada tranquila y reflejar la paz que la gratitud y el perdón brindan. Gracias. (Por Javier Suárez)

jueves, 22 de marzo de 2012

Mojada gratitud


Por Js
Marzo 22..."Día mundial del agua" . Si no es por mi amiga Patricia Palacios que lo anuncia en su facebook, esta fecha pasaría seca para mí. Quizás esté algo loco pero en contradicción con mi olvido, me gusta hablar con el agua. Consentir su superficie donde sea que la encuentre, ducha, lluvia, río, mar... No hirviendo en una olla o vaciada en un sanitario, pero en todo caso bendigo sus usos y a Dios doy gracias por tan refrescante creación de vida, y... temerosa causa de muerte. Cuando tengo un diálogo mojado con el agua, siento que estoy conectado con toda la naturaleza. Le agradezco por limpiar mi cuerpo, por ayudarme a asear mi casa, mi ropa, por divertirme en el parque con mi hija, por calmar mi sed, por estar en deliciosas sopas, y en una exquisita taza de café. 
Te invito a hablar con el agua. Te invito a felicitarla por tan arduo y vital trabajo. A pedirle perdón por la veces que como esclava la utilizamos. A mimarla. A consentir "la piel de su torrente como la amiga perfecta que es. A perdonarla cuando inunda y arrasa; Cuando ahoga sueños y vidas. Ella jamás hace daño por egoismo o envidia. 
Agua,agua... Feliz día.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

¡Oh Dios! gracias por el "thanks"

Por Javier Suarez (Js)
El cuarto jueves del mes de noviembre se celebra en los Estados Unidos el Día de Acción de Gracias. Una fecha que le permite al pueblo norte americano recordar algo que pasó hace muchos años. Los primeros inmigrantes provenientes de Europa festejaron junto a los aborígenes el éxito de la cosecha. Pero antes, el invierno inclemente y diversas enfermedades habían convertido el sueño americano de estas colonias en pesadillas de muerte y hambre.

La gratitud es la invitada especial a esta fiesta. También es la consentida dentro de muchas referencias bíblicas (http://www.paginasprodigy.com.mx/tmx6295428334/pagina42153.html). Pero de igual manera es la fuerza olvidada por muchas personas, por muchas familias, por muchas empresas, por muchas parejas, por muchos trabajadores, por muchos gobernantes, incluso por mí, por ti, por ellos... en fin. 

Cuando intenté evocar la última vez que di las gracias con sinceridad a Dios o a alguien por algo, me tuve que esforzar mucho para recordar. Aunque frecuentemente me la paso diciendo "thanks" o "gracias" ante cualquier interacción que se presenta, lo hago mecánicamente. Más como una costumbre social que como una acción espiritual. 

He sido bendecido varias veces por el efecto de la gratitud. Y eso que no soy un agradecido consagrado. Al mundo en general le es más real hablar, invocar, discutir, recordar todo sobre las crisis, las necesidades, sobre todo aquello que justifique la deslealtad hacia Dios, hacia el amor, hacia la esperanza, hacia lo positivo.  Ignoramos el poder refrescante que tiene la gratitud, al tiempo que sentimos la asfixiante influencia de la ingratitud. 

Algo, algo debemos tener por lo que debamos agradecer. Por pequeña que sea la razón, la gratitud desprenderá de ella muchas más razones, quizás mucho más pequeñas, tanto que han estado invisibles para nuestro orgullo, pero que al unirlas- ¡Ufff!- forman una lista extensa de motivos positivos por los cuales vivimos. 

Cada día, al despertar o al anochecer, no sólo el cuarto jueves de este mes, haré una relación de aquellas cosas o seres que me inspiran gratitud, y en esa lista estás tú. Aprovecho para darte las gracias porque me lees. 
Gracias ¡Oh Dios! por el "thanks".