viernes, 15 de agosto de 2014

Calma entre el dolor


Aun en brazos de la fe es muy difícil permanecer en calma, cuando sientes el padecer del ser que amas... No obstante es aquella Celestial esperanza de un reino sin dolor el que nos ayuda a soportar toda situación.
Por Javier Suárez (Js)


Buenos días Dios. Buenos días amigos.


Abro un poco la ventana para saludar el día y a Dios alabo por esta radiante mañana que con esperanza calienta esta agonía. 
Si bien sus quejidos por el dolor desgarran el alma de quien los escucha, luego de una noche tan eterna como bendita, es alentador ver la voluntad del Creador en el majestuoso sol que nos ilumina. 
Por fuerte que sea la tristeza, esta jamás podrá ser más grande que el Universo. De ahí que con fe y gratitud en bendiciones se convierte hasta el sufrimiento. 
Que toda oscuridad que cubre de alguna manera hoy nuestras vidas sea la oportunidad divina para que brille en nosotros la luz celestial. 
Gracias por sus oraciones y solidaridad con relación al frágil estado de salud de mi mamá. Tan valiosa y primordial buena vibra, es una especie de divino sol que irradia de fuerza mi corazón para soportar esta agonía. GRACIAS. BUEN DIA.

Mi selfie de tristeza, amor y esperanza.


Recordemos que el sefie o selfy significa basicamente el auto retrato que se toma con una cámara fotográfica especialmente digital. Por lo general expone una toma divertida, sensual, alegre, vanidosa, atlética y en la mayoría de los casos se hace frente a un espejo y haciendo muecas. Este selfy no tiene ninguna de esas características. Pero igual que los demás busca compartir un instante, una emoción, un mensaje, un sentimiento.

Tomé mi Samsung Galaxy 4 con la mano derecha, mientras con la izquierda sostenía con delicadeza la mano sin fuerza de mamá. Ya por Facebook e Instagram he compartido parte de este proceso. Mi retorno a Colombia desde Nueva York hacia un hospital en Ibagué, Colombia. Luego besando esa misma mano que en aquel entonces (un mes atrás) podía moverse suavemente. Así empezó una especie de algo que ahora denomino "Selfiefeeling", una foto con sentimiento. 

Mamá reposa inmóvil en cama. Lentamente parece avanzar hacia un viaje celestial. Estoy a su lado, como muchos que la aman. Como muchos que a distancia espiritualmente nos acompañan. No hay selfie que capte la respiración agónica de mi madre, ni el desgarre de mi alma. No obstante el besar su mano, como lo hice cuando alentada se hallaba, decidí fuera la escena para compartir mi ansia. 

Para este selfie y antes de sostener ese brazo que la ictericia ha pintado de amarillo, color que en cada parte de su piel se plasma, como resultado de la cirrosis hepática agresiva que me la arrebata, hemos con mi familia vivido instantes tan dolorosos a la vista, al tacto, al olfato, al oído, al corazón mismo, siendo el espíritu y no una cámara, el que dicho tormento retrata.. 

Es mi selfie de tristeza, amor y esperanza. Es también una invitación gráfica para que demuestres el amor que sientes por amor y no por lástima. Es decir, si esperas que una persona agonice para decirle que la amas, tú también estás muriendo, aunque no estés postrado en una cama. Los cuidados que das en agonía son tan valiosos como los que brindas cuando no pasa nada. 

Que mi selfy te inspire a dar ese paso que por soberbia, indiferencia o frialdad no has dado. A consentir a quien aún tiene un color de piel normal en sus brazos. A quien todavía con tranquilidad respira. 
Que mi selfy te inspire a llegar ante un enfermo y su familia, con una actitud de apoyo más que de visita. Que te inspire a ahorrarte los halagos que nunca expresaste cuando quien los merece podía escucharlos. 
Que mi selfy te inspire a estar preparado para bendecir la vida aun cuando se esté acabando. A reconocer que todo tiene un final como parte de un principio y que todo empieza para acabar. 
Que mi selfy te anime a sembrar con amor para luego recoger de la misma forma, pues no sabemos si tendremos a nuestro lado quien nos acompañé con dicho sentimiento en nuestra última agonía.

Por Javier Suárez (Js)

El abrazo de la sombra


No fue una noche tranquila. Tampoco dolorosa. Fue una noche diferente. Sentía mi alma una calma hiriente. Como si aquel final fuera un principio. Mamá pasaba su primera y única noche entre un ataúd. Había fallecido en la tarde triste de un alegre día festivo. Todos decíamos, por fin descansa en paz. Una enfermedad agresiva atendida sin agresividad por un sistema de salud que enferma mucho más, fue apagando su vida como se fueron apagando las luces en aquella sala de aquel funeral. 

Regresé a casa con los recuerdos vivos de alguien que ya no vivía. Por primera vez vi su cama vacía consciente de que ella a ella no volvería. De que allí a su lado yo jamás de nuevo descansaría, pensaría o jugaría. Su cuarto amplio y cómodo se convertía en una caverna enorme sin salida. Empecé a escuchar sus ecos de agonía, su acento maternal. A imaginar su cuerpo perdiendo la batalla que su espíritu comenzaba a ganar. Tristezas y alegrías. Mamá ya no sufría pero tampoco mis ojos la podrían allí de nuevo mirar. 

Caí profundo en la superficie del insomnio. Me levanté varias veces hacia su habitación. Quise obligar a la realidad a mentirme. Que todo hasta ese instante había sido una pesadilla y que mamá con salud estaba viva. La realidad no miente aunque la mente la invite. La oscuridad del amanecer me reafirmo la verdad. La sombra me estaba abrazando. 

Me desperté antes que todos. Fui el primero en llegar de nuevo a la funeraria. En un cuarto solitario el féretro de mamá se hallaba. Otra vez éramos solos los dos. Como muchas veces lo fuimos. Un equipo inseparable aún en la distancia. Y al comenzar esa mañana todo siguió lo mismo pero no igual. El cuerpo inerte de una madre soltera custodiado por su único hijo. Ambos unidos como siempre pero separados como nunca. 

Lo pensé mucho mientras mucho oraba. Abrir la tapa del ataúd en el que mamá estaba. Y lo hice. Al observarla sentí que me hablaba. O quizás eso era lo que yo anhelaba. Otra vez, entre tantas veces, quise que la realidad me mintiera y aunque tremendo susto me diera, supliqué que mamá sus ojos abriera. Pero nada. Sus pestañas largas permanecieron inmóviles. De la misma forma que yo permanecí por más de una hora orando, contemplando su rostro y a Dios adorando.. Extendí mis brazos con delicadeza al rededor del féretro mientras mi alma seguía sintiendo con poder intenso, el abrazo de la sombra. 

Por fortuna nadie entró en más de dos horas. Nadie que mi dolor interrumpiera con las típicas frases de condolencias. Nadie que pudiera abrazarme como lo hacía la sombra… En silencio. 
Luego., el salón se llenó de personas que siempre quieres ver y de algunas que no. Ante la necesaria y solidaria bulla la sombra dejó de abrazarme pero siguió a mi lado. Ahora que han pasado algunos días desde aquella tarde triste de un lunes festivo alegre, en el que mi madre en mis brazos y en los de mi hija dejó de existir, puedo decir que el abrazo de la sombra es parte del vivir sobre todo cuando llega la muerte. 

Vive tu luto sin soberbia. Llora de noche.. Llora de día. Ora siempre. Mantén la calma cuando puedas sí puedes. No finjas dolor para llamar la atención. Ni por lo mismo finjas ser valiente. 
Brinda condolencias sin hipocresía. No trates de hacer o decir en favor del muerto lo que por esa persona no hiciste cuando vivía. Y si tal deceso en realidad positivamente te ha marcado, sin remordimientos cambia de la forma que te ha inspirado. 

Con fe y amor, aunque sintamos agonía, que nos abrace la sombra cuando caiga esa noche o llegue ese día.

Por Javier Suárez ( Js)

Cuando el alma respira….


Hoy que fuertes tristezas me hacen respirar profundamente, agradezco inesperadamente a Dios por el aire que respiro. Jamás lo había hecho con tanta sinceridad. Llegan a mi mente entonces muchas reflexiones sobre las bendiciones que se dejan de alabar con espiritual honestidad. 

Fue un… "Gracias Dios", muy diferente. Distinto a los que he dicho cuando he sentido felicidad. Esta vez el sufrimiento me hizo más auténtico, menos hipócrita a la hora de orar. Tremenda contradicción, muy común en la red social, alabadores por doquier, fariseos por igual. 

Agradezco de paso entonces a quienes bendicen con humildad, del cielo sus estrellas, de la tierra el mar, de la flora toda rosa, de la fauna cada animal. Del ser humano su existencia, del amor su igualdad. A quienes muestran sus alegrías sin despiadada vanidad. A los que admiran el éxito ajeno sin envidia mortal. 

… Y sobre todo a quienes saben que sin falso sentimiento, a Dios se le encuentra, se le agradece y se le bendice, en medio de la alegría o en la profundidad del sufrimiento. 

Por Javier Suárez (Js)

Susurros en el camino


Encontramos en un sendero un racimo de plátanos escondido. Descansamos de su peso a la orilla del camino. De la misma forma que nosotros, sin pedir permiso, un pájaro muy bello empezó a comer. Nadie sabe para quien trabaja al final. Pero al final también lo más importante es que el Universo nos brinda a todos la oportunidad, algunas veces inconscientes, de compartir. De ser útiles al bien. (Foto Javier Suarez/ Alta Gracia, Pereira- Julio 04 2014.)

No te pongas en mis zapatos…


No te pongas en mis zapatos, ni te ahogues en mis lágrimas. Pero gracias por caminar a mi lado con tu corazón descalzo y por llorar junto a mí con noble esperanza. Mi solidaridad con quienes hoy sufren. Admiración para quienes en el dolor con oración y humildad al dolido acompañan. 
GRACIAS. GRACIAS.GRACIAS. Sin ese apoyo cualquier tristeza al alma mata. Poco a poco se aprende a cargar con fortaleza el peso de la pena que sin fe aplasta. (Js)


Epitafio del corazón


Mi sentido pésame a quienes las tienen vivas y…


Hoy cumple mi madre días de fallecida. Aprovecho esta fecha para dar condolencias a quienes en medio de una relación muerta, aún tienen con vida a personas que aman. 
Mi sentido pésame a aquellos que sepultan sus afectos en la fría tumba de la indiferencia. Dejando pasar el día sin dar de su amor ninguna muestra. 
Mi sentido pésame a quienes deciden esperar que su gente muera para expresar el cariño que antes ocultaron por soberbia. 
Ama de palabra. Ama de pensamiento. Ama de corazón. Ama en acción. No te desgastes en quienes deciden enterrar vivo al amor… pero no abandones en el sepulcro del egoísmo o del ego, a las personas que te declaran y demuestran sin hipocresía su sincero afecto. 

Javier Suárez… Para mí también mi sentido pésame.
(Por Javier A. Suárez/ Susurro12)

Fastidio…

Qué fastidio generan aquellos que disfrazados de ovejas hablan como lobos de otras personas. Depredadores de la calma. Muerden mientras sonríen. Y para colmo, se sienten orgullosos de su salvaje hipocresía. (Js)

Corazonada…


Corazonada…Viento huracanado de presentimientos, que levanta el techo de lo razonable. 
Fuerza invisible de sensaciones visibles. Te eriza la piel, te calma el alma. 
Corazonada… Voz sin garganta que en el silencio te habla.

Guardián secreto de tus miedos, guardián angelical de tus esperanzas. 
Sentido del espíritu para oír, tocar, ver, lo que la mente no capta. 
Corazonada…. La voz del Universo cuando creemos que Dios calla. 
Por Javier Suárez, JS

Déjame ensillartre…


¿Almas reptiles..?


Oh Dios, que tanto amor necesitamos aquellos que en serpiente venenosa nuestras palabras transformamos. Infinita misericordia requerimos quienes, al final como al comienzo del día, terminamos siendo almas reptiles. Y no busco condenar al animal, pues es su naturaleza envenenar en defensa natural. Sino al ser humano que se arrastra pudiendo caminar. Que se esconde entre anónimos para inyectar su tóxica envidia y podrida mentalidad. Perdónanos Señor porque aún sabiendo el mal que decimos, nuestra lengua no detenemos y el odio que sentimos en palabras expresamos. Detén Padre tan perversa idea de hacer daño a conciencia. De morder con nuestro egoísmo. Detén Dios tal imprudencia antes que como muchas serpientes, terminemos las almas reptiles con la cabeza aplastada y sin corazón. 
(Por Javier Suárez. JS)
Foto/ Internet

Corazonada a tiempo

Escucha a tiempo tus corazonadas. Así tu alma nunca tendrá que decir… Ya es tarde. 
(Javier S)

Epitafios del corazón






¿Sexo o hacer el amor?


Epitafios del corazón






Interesante tentación


Déjame besar tus pies


El disfraz del tiempo